Reglas de la casa
Un asistente que no improvisa con tu plata.
La diferencia entre un bot que da vergüenza y uno que vende está en los límites. Estos no son ajustes opcionales: vienen puestos desde el primer día.
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El precio y el stock salen de tu catálogo
El agente no tiene forma de inventarlos: los consulta. A un texto se le puede pedir bonito que no se equivoque; a una consulta a la base de datos, no hace falta.
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Sabe cuándo no le toca decidir
Descuento por encima del tope, pedido grande, un reclamo o alguien que pide hablar con una persona: escala, y a tu equipo le llega la conversación ya resumida.
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Si entras al chat, se calla
Cuando alguien de tu equipo toma la conversación, el asistente deja de responder en ese chat hasta que la suelten. Nunca vas a estar hablando encima de tu propio bot.
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Espera a que el cliente termine de escribir
Quien manda "hola", "una consulta" y "por los precios" en tres mensajes recibe una respuesta, no tres. Contesta como alguien que leyó todo antes de hablar.
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Va por la vía oficial de WhatsApp
Usamos la API oficial de Meta, con el negocio verificado. Nada de conectores no oficiales de los que te bloquean el número justo cuando más lo necesitas.
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Escucha las notas de voz
Aquí la gente manda audios. El asistente los transcribe y responde igual, sin pedirle al cliente que lo escriba "porque el sistema no entiende".
Conversemos
Cuéntanos qué parte del día se te va en cosas repetidas.
La primera conversación es para entender tu negocio, no para venderte nada. Si de ahí sale una propuesta, sale con alcance y precio escritos.